Un postre muy especial: el Manto de la Virgen

El 12 de octubre, Zaragoza se viste de gala para celebrar el que es, posiblemente, el día más importante del año para los aragoneses: el Día del Pilar. Las calles se llenarán de gente vestida de baturros y baturras. El martes, cuando salgamos a pasear en familia, nos iremos acercando a la Plaza del Pilar oyendo más y más cerca el entrañable sonido de las jotas, que amenizan el acto más importante de estos días: la ofrenda de flores. Admiración, devoción y emoción son los sentimientos que más abundan de extremo a extremo de la ciudad.

 

 

Los aragoneses siempre hemos sido muy lamineros, y nada nos hace más felices que acabar todas nuestras celebraciones con un buen postre. No hay mejor manera de oner el broche final a un día especial. Tradicionalmente, durante el Día del Pilar, nos hemos juntado siempre alrededor de la mesa con la familia y los amigos para saborear algún dulce de esos que se nos hace la boca agua solo de pensar en él. Lionesas, tartas, bizcochos, troncos, pastelitos,… han sido, hasta la fecha, los encargados de dar por terminado un día así.

De un tiempo a esta parte, en nuestras mesas se ha colado uno de esos postres que, al igual que el roscón de Reyes, ya se ha vuelto imprescindible: el Manto de la Virgen. En Pastelería Europast endulzamos los Pilares con este riquísimo dulce, que hace las delicias de grandes y pequeños. El Manto de la Virgen se compone de dos piezas de hojaldre con nata montada, almíbar, crocanti de almendras, perlas de chocolate, trufa,… y cariño. ¡Ese es el gran secreto de este postre! Junto con las flores de la ofrenda, no hay una mejor manera de rendirle homenaje a nuestra patrona.

Desde Pastelería Europast queremos felicitar a todas las Pilares y os deseamos a todos unas felices fiestas.